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efecto de la dopamina en la ansiedad

Los neurotransmisores son sustancias químicas que se encargan de transmitir las señales de una neurona a otra por medio de la sinapsis. El mal funcionamiento de muchos de ellos está directamente relacionado con los trastornos de ansiedad. Podemos destacar una serie de neurotransmisores que están relacionados con la ansiedad como pueden ser la serotonina, la norepinefrina, el GABA, o la dopamina.

Como hemos dicho, la dopamina es un neurotransmisor, y sus funciones afectan al sistema nervioso central. La gran mayoría de las funciones de este neurotransmisor tienen lugar en el cerebro y guardan una estrecha relación con el comportamiento, la cognición, la memoria, la atención, el sueño, e incluso el movimiento, motivo por el cual de una forma u otra un mal funcionamiento de la dopamina puede desencadenar un trastorno de ansiedad.

En nuestro organismo contamos con diferentes tipos de receptores celulares de la dopamina llamados D1, D2, D3, D4 y D5. El D1 tiene un efecto activador mientras que el D2 lo tiene inhibidor. Ambos actúan sobre la amígdala, conjunto de núcleos de neuronas que se encuentra en la profundidad de los lóbulos temporales del cerebro y su papel principal es el procesamiento y almacenamiento de las emociones. Por otro lado tenemos los receptores D3, D4, D5 y sus variantes.

Se han realizado un gran número de estudios en los que se ha comprobado que los mecanismos en los que interviene la dopamina no son los mismos en la modulación de respuestas de ansiedad condicionada y en la modulación de respuestas de ansiedad no condicionada. Veamos a qué nos referimos con «ansiedad condicionada» y «ansiedad no condicionada».

La ansiedad condicionada es aquella que se presenta cuando las respuestas autonómicas, como pueden ser los mareos, la falta de aire, las palpitaciones y taquicardias, la sudoración excesiva, las molestias estomacales, etc., se producen al estar el individuo en presencia de un estímulo externo. Por ejemplo, en una persona con aracnofobia el estímulo externo sería una araña.

Por otra parte, la ansiedad no condicionada es aquella que se presenta cuando estas mismas respuestas se producen sin necesidad de estar el individuo en presencia de estímulo alguno. Solamente será necesario un miedo intenso o un temor interno de la persona, como puede ocurrir por ejemplo en aquellos individuos que tienen miedo a volar.

En uno de estos estudios, dirigido por el doctor Miguel Pérez de la Mora y realizado por el grupo de investigación del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México, se comprobó que cuando se bloqueaban los recepptores del tipo D1 y por lo tanto la dopamina no actuaba, el individuo sentía un efecto ansiolítico y tranquilizador. Si se hacía lo contrario, es decir, estimular dichos receptores con el fin de que las cantidades de dopamina fueran mucho más elevadas en el organismo del individuo, se generaba un efecto excitante. Además, también se observó que estas dos respuestas eran iguales tanto en los casos de ansiedad condicionada como en los de ansiedad no condicionada.

En este mismo estudio también se hicieron comprobaciones con los receptores del tipo D2. Aquí los resultados eran claramente diferentes dependiendo de si se trataba de ansiedad condicionada o de ansiedad no condicionada. En el primer caso la dopamina generaba ansiedad en estos receptores, mientras que en el segundo la dopamina generaba un efecto ansiolítico.

La dopamina también regula otras funciones del organismo, por lo que se puede ver involucrada en otras alteraciones o trastornos como por ejemplo la esquizofrenia, relacionada con niveles altos de este neurotransmisor, o el Parkinson, relacionada con niveles bajos.