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La amaxofobia es el miedo intenso e irracional a conducir un vehículo. Es un trastorno mucho más presente en mujeres que en hombres, y aparece con más frecuencia alrededor de los 35 años. Aún así, puede darse en cualquier persona y cualquier edad.

Según las condiciones del individuo y los sucesos que han acontecido, podemos dividir a los amaxofóbicos en tres grupos:

  • Individuos que llevan conduciendo menos de dos años: cuando todos y cada uno de nosotros cogemos un coche en solitario por primera vez nos asaltan una gran cantidad de dudas, nos preguntamos si seremos capaces de hacerlo y nos invade una sensación de estrés. Según pasa el tiempo y vamos cogiendo el coche con más frecuencia nosotros solos, esas dudas, temores y esa sensación de estrés van desapareciendo. En algunos casos, la ansiedad se va haciendo mayor, no se puede soportar y se termina por dejar de conducir. Es aquí cuando aparece la amaxofobia. Estas personas, además de sufrir grandes niveles de ansiedad al sentarse delante de un volante o simplemente al pensar que tienen que hacerlo, se sienten mal consigo mismas, frustradas e incompetentes, al no haber conseguido conducir.
  • Individuos que han sufrido una experiencia traumática: es el grupo más numeroso. La fobia aparece cuando la persona, o alguien muy cercano a ella, sufre un accidente de tráfico. Cuando nos vemos envueltos en una situación como ésta es normal que al principio sintamos cierto temor a volver a coger el coche. Cuando este miedo va acompañado de grandes crisis de ansiedad que imposibilitan el hecho de conducir, es cuando hablamos de amaxofobia.
  • Individuos con experiencia al volante: en estos casos la ansiedad no está relacionada directamente con el hecho de conducir, pero aparece cuando la persona está conduciendo normalmente por autovías o autopistas. Esta ansiedad se debe al estrés generado por su situación personal o laboral y si alcanza cierto nivel es posible que impida la conducción y aparezca entonces la amaxofobia.

amaxofobia

Normalmente, las personas que desarrollan este tipo de fobia, son personas que ven el tráfico como una amenaza para ellos y que les cuesta adaptarse a nuevas situaciones al ser controladores y perfeccionistas. Por otro lado, los individuos que padecen otros trastornos como ansiedad generalizada, agorafobia, fobia social o estrés, son más propensos a desarrollar amaxofobia que los individuos que no padecen ningún tipo de trastorno.

Los síntomas más comunes de la amaxofobia son: sudoración excesiva, palpitaciones, taquicardias, temblores en las articulaciones, malestar en el sistema digestivo, mareos, náuseas, pensamientos negativos, crisis de ansiedad y ataques de pánico.

¿Se puede curar la amaxofobia? Sí. Pero para ello hay que ponerse en contacto con un profesional del sector que analice nuestro caso y nos ponga un tratamiento que sea efectivo para nosotros. Por ello, si tenéis la más mínima duda de si padecéis amaxofobia o no, lo mejor es que busquéis a un especialista y le consultéis todas vuestras dudas. El tratamiento más efectivo y más empleado para la amaxofobia, al igual que para el resto de fobias específicas, es la terapia cognitivo-conductual.